La epidemia del siglo XXI: El miedo al fracaso.

La epidemia del siglo XXI: El miedo al fracaso.

Miedo a fracasar, miedo a nuestra falta de aptitud, miedo a tomar la decisión equivocada, miedo a ser rechazado y miedo a lo que otros puedan pensar; el temor preside nuestras vidas y afecta concluyentemente a las decisiones que tomamos.

El pavor que nos produce el fracaso ejerce sobre nosotros el efecto demoledor de una rémora pesada y de un freno disuasivo a la hora de emprender cualquier iniciativa. Trunca sueños, ahoga la productividad y deshace todo tipo de creatividad.

Algunos de nuestros temores son puntuales, tienen una causa fácilmente identificable. Por ejemplo: temor a perder un empleo, temor a ser dejados por una pareja, temor a enfermarse, a cambiar de empleo, a mudarnos etc.

Existe, sin embargo, otra forma de miedo bastante frecuente, aparentemente ineluctable y que suele presentarse cada vez que perseguimos un objetivo determinado, el ya citado miedo al fracaso.

En ocasiones, este temor es tan acentuado y ominoso que los que lo padecen llegan al desistimiento y al abandono de todo lo que anhelan.

Resulta evidente que, si nos quedamos inmóviles y cruzados de brazos habremos ya empezado a fracasar, por lo que la situación no mejora, pero, pese a ser conscientes de este evidente hecho, el miedo llega a ser de tal consistencia y magnitud que provoca nuestra renuncia y nuestra rendición ante el inmediato reto de encararlo.

No cabe duda de que el adjetivo fracasado comporta una carga peyorativa que muchas veces el individuo no se considera capaz de sobrellevar. Sin embargo, todos deberíamos contemplar estos reveses y frustraciones como oportunidades que no solo no impiden futuros éxitos, sino que constituyen vehículos y experiencias imprescindibles para alcanzarlos.

Algunas de las causas más comunes

Quizás hayamos acumulado demasiados fracasos en nuestra historia y por ello no nos creemos capaces de soportar uno más.

Quizás hemos sido educados con demasiadas obligaciones y hoy nuestra propia auto-exigencia no admite un solo contratiempo.

En la base de nuestro miedo puede existir una baja autoestima o un exceso de amor propio, lo cierto es que el temor es similar y ejerce el mismo efecto.

En las sesiones de coaching muchas veces aparece el miedo al miedo , como un componente muy potente dentro de la persona

Probablemente, el mayor error sea considerar que, para avanzar, primero debe desterrarse el miedo. Muchas veces este temor actúa como un modelador del impulso, en ocasiones ciego, que supone nuestro deseo. Cuando llega una oportunidad, nos preguntamos ¿y si no funciona? En este momento, aparecen y se amontonan en nuestra mente todas las cosas susceptibles de salir mal. La decisión que puede ser más atractiva, y desde luego más cómoda, es la resignación, el abandono y el seguir con la vida usual y cotidiana. Sin embargo, resulta evidente que cuanto más eludamos el riesgo y contengamos la iniciativa, menos posibilidades existirán de generar mayor experiencia y, por ende, mayor seguridad personal.

El miedo afecta nuestras decisiones: 3 estrategias para superarlo

El fracaso no es un fin en sí mismo, sino parte del proceso creativo, una manera natural de crecer. Al modificar la percepción del fracaso podemos dejar de tenerle miedo.

Debemos evocar y concentrarnos en aquellos procesos que emprendimos y que tuvieron éxito, arrumbando y obviando esos pensamientos que nos transportan a los sinsabores de la frustración

Las sesiones de coaching son una buena herramienta para afrontar temores recurrentes ya que te facilita herramientas para tu gestión emocional que te permiten, en definitiva, perderle el miedo al miedo.

Quien lo logró una vez, sabe que siempre puede volver a lograrlo.

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Comments

  1. gracias por artículos como este…. es reconfortante leer y ser comprendido en el proceso

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